Lo Crit del Palleter

Lo Crit del Palleter
El palleter Vicente Domenech, patriota valenciá. Cuadro pintat per Joaquín Sorolla

lunes, 14 de septiembre de 2015

¿ QUE ENGENDRO A VICENT MARZA ?

Parece que la irrupción de Compromís en el panorama político ha cogido con el pie cambiado a la opinión pública nacional. Nuevos actores fuera de la frontera autonómica valenciana que, sin embargo, jamás lo fueron para una sociedad civil que lleva años combatiendo sus felonías y manipulaciones. Y combatiendo también su gestación en el vientre de la educación pública valenciana y de la subvención robada a las personas realmente necesitadas. Me viene a la mente la paradigmática imagen de un adulto lleno de vicios y egoísmo arrancándole de las manos a un niño pequeño su golosina de los domingos.
 
“Cipriá Ciscar fue uno de los primeros chicos de los recados de Pujol que asentó su doctrina en los primeros albores de la invasión secesionista catalana”.
 
Grosso modo, éste es Vicent Marzá, un joven anciano vástago de uno de los dos gérmenes doctrinales alumbrados por el zurdo y pancatalanista Cipriá Ciscar desde la Consejería de Educación valenciana que ocupó a principios de los años ochenta. Uno de los primeros chicos de los recados de Pujol que asentó su doctrina en los primeros albores de la invasión secesionista catalana, y ¿cómo no?, el encargado de conducir las negociaciones entre el PSOE valenciano y Compromís en la sede del jingoísmo catalán en mayo de este año.
 
¿Cuál es este germen doctrinal construido bajo la albañilería socialista de los ochenta amparado por la Generalidad de Cataluña que vacía nuestros bolsillos?: Escola Valenciana.
 
No caigan en la trampa del adjetivo. Valenciana y no catalana porque sólo mediante la perversión de los términos se pueden maquillar las injerencias del gobierno catalán, jamás consentidas y siempre contestadas en la calle por los valencianos que defienden con lo puesto su derecho a ser valencianos y no peones de voluntades nacionalistas que violan sin clemencia lo más sagrado: la educación y libertad de nuestros hijos y su derecho a educarse a salvo de las injerencias políticas.


“Escola valenciana es dirigida por fundamentalistas subvencionados que enseñan a transformar señeras en cuatribarradas y esteladas para llevárselos a su cueva de los ¨Països Catalans”.
 
El derecho de nuestros hijos a recibir una educación que les ayude a ser competitivos dentro y fuera de nuestras fronteras. Que les ponga a salvo de fundamentalistas subvencionados que les enseñan a transformar señeras en cuatribarradas y esteladas para llevárselos a su cueva de los ¨Països Catalans”.
 
Esta Escola Valenciana goebbeliana es el motor de la ingeniería nacionalista catalana en Valencia y su labor es la de consolidar el proceso de construcción nacional que subvenciona Mas como en su día hizo Carod Rovira.
 
“Tan sólo un año antes de su elección como Conseller de educación valenciano-, recibía 110.000 € de Artur Mas para su entidad Escola Valenciana.”
 
En esa cueva nació Marzá, quien un mes antes de las declaraciones en las que ubicaba a la Comunidad Valenciana en los Països Catalans  -y tan sólo un año antes de su elección como Conseller de educación valenciano-, recibía 110.000 € de Artur Mas para su entidad Escola Valenciana. Un oneroso incentivo que jamás pretendió ser destinado a los miles de niños en situación de emergencia social que la jefa de Marzá, la líder de Compromís Monica Oltra, acostumbra a denunciar en sus axiomas baratos y doctrinales presentados como titulares de prensa: “Nos encontramos en una situación de emergencia social” y “Si queremos cumplir con el objetivo de déficit, los recortes sacarán a los niños de las escuelas y los hospitales” ha afirmado en varias ocasiones.  Los “rescata niños” gastando el dinero de los prometidos comedores escolares en sustentar a Escola Valenciana.
 
Las recientes declaraciones de la señora Oltra desvinculándose de las afirmaciones independentistas de su conseller Marzá han sorprendido a todo el mundo. Todo ello mientras se apresura a esconder en el armario sus entrevistas y devaneos en los medios oficialistas del nacionalismo catalán junto a Muriel Casals y Carmen Forcadell. “Disculpo a Marzá porque hace un año no era conseller”, dijo.
 
“Mientras Oltra reprime a Marzá en los medios públicos, esquiva su cese, tal como debería si en verdad no hace suyas sus palabras.”
 
Mentira. Vicent Marzá no llegó a la Consellería de Educación valenciana a pesar ni en contra de su doctrina ni de la señora Oltra. Marzá llegó precisamente por su doctrina y como exigencia de Oltra a los socialistas valencianos tras la debacle de Chimo Puig, quien debía encargarse de rematar la faena comenzada por Cipriá Ciscar en los 80 en los comicios de este año. Mentira, además, porque mientras Oltra le reprime en los medios públicos, esquiva su cese, tal como debería si en verdad no hace suyas sus palabras.
 
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Marzá viene avalado además por el sindicato catalán intersindical STEPV, al cual ya ha comenzado a pagar en especias desplegando a sus afiliados por todos los colegios públicos valencianos. Favor con favor se paga.
 
“La Consellería de Educación jamás se contempló para los socialistas, vendidos como mercancía barata como si de un mercado secundario de “Beijing” se tratara.”
 
La Consellería de Educación jamás se contempló para los socialistas, vendidos como mercancía barata como si de un mercado secundario de “Beijing” se tratara. Dicha Consellería fue la última en repartirse en las peleas de Oltra y Puig, y Marzá fue la imposición de Oltra, que atendía a las exigencias de la parte más radical de la coalición naranja: El Bloc.
 
Mientras, el señor Chimo Puig, embutido en algún bañador de cobardía, disfruta de su vigésimo día de vacaciones tras apenas 45 en el cargo,  diseña tras su hora de siesta la estrategia para contestar a tantas preguntas.
 
Mientras, los valencianos esquilmados por el pancatalanismo subvencionado les decimos que no pasarán.
 
 

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