Lo Crit del Palleter

Lo Crit del Palleter
El palleter Vicente Domenech, patriota valenciá. Cuadro pintat per Joaquín Sorolla

martes, 9 de junio de 2015

La mentira que no cesa nunca

Juan Vanrell Nadal/ Es tan viejo como el mundo que no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que no quiere oír. Igual de viejo, el peor ignorante es el que no quiere saber. Estos axiomas explican por qué la ignorancia científica de la propia lengua autóctona campa triunfante en Valencia y Baleares. En ambos reinos se presenta como verdad absoluta indiscutible que el “català” es su verdadera lengua ancestral, regalo fabuloso de la Reconquista catalana. Esta atroz mentira descarada -“contra natura et sensu”- no cesa ni cesará nunca.
Primero, porque sus poderosos artífices, los obcecados y endiosados pancatalanistas, prefieren pasar por ciegos, sordos e ignorantes antes que reconocer y renunciar a sus inventadas grandezas alucinadas. Todavía se creen Señores Feudales, aquellos que decían al Rey Católico de Aragón: “Vos igual que Nos, pero juntos mucho más que Vos”. Su egocentrismo enfermizo es insaciable. Lo comprobamos a diario desde que nos gobernó un “frívolo ocurrente” y le ha sustituido un “ambiguo acomplejado”. La posición del ofuscado imperialismo catalán es irreductible e irrevocable. Ellos, y sólo ellos, son los depositarios del bien y de la verdad absoluta…
Y segundo, porque el pancatalanismo irredento, desde su victimismo y su dinero a espuertas, ha logrado que se dé sumisa credibilidad a su mentira incesante. Esto sí, en esta aceptación generalizada hay que diferenciar adecuadamente a dos grupos de personas. El primero, minoritario pero decisivo, está integrado por la clase social notablemente culta, compuesto básicamente por profesores y periodistas, traidores a su tierra. Este grupo, terriblemente pernicioso, se ha erigido en el estandarte y el paradigma de que “el valencià” y “el mallorquí” no son lengua. ¡Son puro “català”!. En un arrebato de condescendencia enternecedora aceptan que “el català” pueda llamarse “valencià” en Valencia… El segundo grupo, amplísimamente mayoritario pero de comportamiento gregario, abarca a la gente poco culta que en su cómoda despreocupación intelectual cree fácilmente la dorada mentira catalanista: ¡El maestro lo dice!... La consecuencia perversa de esta ignorancia - fabulada en unos y real en otros- es la propagación falsaria de que valencianos y mallorquines no tenemos lengua propia…
Lo vergonzosamente indignante es que la citada clase culta conoce y sabe cuál es la auténtica verdad histórica y filológica, igual o mejor que yo mismo. Los universitarios saben perfectamente que del año 802 (conquista de Barcelona a los moros por Carlomagno) hasta 1258 (Tratado de Corbeil) la Cataluña actual no existía políticamente. Sólo era una suma de condados autónomos de soberanía francesa, a cuya corona pagaban el correspondiente tributo de vasallaje… Saben perfectamente que en esta época su lengua romance se iba consolidando bajo el nombre del condado respectivo. Jamás con el nombre de “català”… Saben perfectamente que en el siglo XIII no aparece el nombre de Cataluña como nación, estado, país, reino o condado. Al no existir como entidad político-jurisdiccional, por elemental sentido común no pudo dar su lengua inexistente a un país ya existente… Saben perfectamente que Cataluña aparece documentada por primera vez en el año 1496 -¡267 años después de la reconquista mallorquina!- cuando Fernando II de Aragón creó EL GRAN Y GENERAL CONSEY DE CATALUÑA para el buen control administrativo de los feudos condales… Saben perfectamente que “el valencià” y “es mallorquí” son lenguas propias desde siempre, evolucionadas básicamente del latín… Saben perfectísimamente que “valencià” y “mallorquí” tienen impecables las tres condiciones fundamentales requeridas para ser lengua autóctona: Territorio, gramática y obra literaria… Saben perfectamente que la ciencia filológica establece que EL PUEBLO ES EL ARTÍCIFE Y EL DUEÑO DE SU LENGUA. ¡No los centros universitarios y muchísimo menos los partidos políticos!... Y así, un largo etcétera.
Saben también -¡y de qué manera!- que Cataluña paga muy bien. Conocemos a valencianos y a mallorquines, fieles seguidores de los dictámenes catalanistas, que logran cargos, prebendas, subvenciones y privilegios. Hasta algunos están “montados en el dólar”… La adoración del “dios” catalán es muy rentable y logra milagros… El renegado de su lengua valenciana, Joan Fuster, tiene en Cataluña calles, premios y hasta un Instituto de Enseñanza Secundaria, de no lejana desgarradora noticia. ¡¡¡Qué bien paga Cataluña a los traidores de Valencia y de Mallorca!!!
Otro desvarío incomprensible del todo es la constatación de que la gente de izquierdas de nuestras tierras defiende la lengua catalana con más vehemencia y ardor que los propios catalanes. ¿Puede explicarme alguien este desatino antinatural?... Lo gravemente cierto es que estamos en una situación sin remedio. Un enfermo, para curarse, debe reconocer su mal… El pancatalanismo jamás renegará de sus inventadas fabulaciones… Jamás, jamás, jamás aceptará perder su dominio imperial soberanista que la debilidad cobarde de Zapatero y de Rajoy ha ido consolidando…
Por egoísmo insaciable de unos, por cobardía acomplejada de otros y por ignorancia comodona de los demás Valencia y Baleares están en gravísimo peligro de perder para siempre el valioso tesoro de su identidad lingüística. ¡¡¡No por razones científicas… por servilismo político!!!

Juan Vanrell Nadal
Catedrático de Francés
Pte. de la Acadèmi de sa Llengo Baléà. Premi Llealtat 2009

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