La marea de gente que dirigía ayer sus pasos hacia la plaza del Ayuntamiento hizo recordar los días de Fallas, cuando el disparo de la mascletà se convierte al mediodía en punto de encuentro de los valencianos. Y sí, hubo falleras en la comitiva y mascletà como colofón a los actos del 9 d'Octubre, pero la gran protagonista de la jornada fue la Senyera.
Valencia quiso estar con su símbolo más preciado, que recuerda la conquista de la ciudad por el Rey Jaume I, y miles de personas desafiaron al calor para arropar a la bandera en la procesión cívica. Se vio mucho más público que el año pasado a pesar de los 32 grados que llegaron a alcanzarse en la ciudad, lo que convirtió a este 9 d'Octubre en el más caluroso desde que hay registros meteorológicos (1938).
Un recorrido por las calles principales de la ciudad que se tornó también en un clamor popular en defensa de las señas de identidad, entre ellas la lengua valenciana, bien a través de vítores, bien mediante pancartas o carteles. Incluso la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, destacó el carácter «alegre» y el «calor de los miles y miles de valencianos aplaudiendo y acompañando a la Senyera en este acto».
Barberá, en declaraciones a los medios al finalizar el acto institucional, remarcó el significado de la jornada: «Estamos celebrando la creación de Valencia como reino con señas de identidad propias y nuestras singularidades culturales. Una identidad que hoy más que nunca tenemos que defender».
Asimismo, la alcaldesa reafirmó «nuestra propia personalidad dentro de esa España plural y democrática que la conforma y de la que es paraguas la Constitución e hizo un llamamiento «a la unidad de todos los valencianos porque, desde su esfuerzo, que ha sido mucho en estos años difíciles, podamos avanzar en salir de la crisis, dinamizar la economía y crear empleos para los valencianos». E,insistió, en «no desunirnos en ninguna otra tentación vecinal o política radical».
Aplausos y fotos
Bajo ese clamor de unidad se desarrolló una jornada en la que había muchas ganas de aplausos y «vixcas!», como se comprobó con la llegada de la sección del Ejército con banda de música. Los militares fueron recibidos con la primera ovación de la jornada y con un aluvión de cámaras, móviles y 'selfies' para dejar constancia de que se estaba en la plaza del Ayuntamiento.
Las autoridades pisaron la calle y se escucharon algunas protestas, especialmente las del grupo de extrabajadores de RTVV que estaban concentrados delante de la fachada consistorial. Fue también el momento de organizar a los asistentes de la comitiva y, cual desfile olímpico, empezaron a elevarse los carteles de asociaciones, diputados, primeras autoridades...
A las 12.00 horas, con aplausos y salvas en su honor, y tras abandonar el Archivo Municipal, la Senyera (que data de 1928) descendía por el balcón del ayuntamiento como manda la tradición: sin inclinarse ante nadie. El portavoz adjunto del PSPV, Salvador Broseta, fue el encargado de portarla este año, «todo un honor», según reconoció más tarde, al finalizar la procesión y con el emblema ya de nuevo bajo la custodia del Archivo Municipal.
«Pesan los 18 kilos y más los 776 de historia», confesaba al tiempo que manifestaba su agradecimiento por el calor, tanto el meteorológico («ha sido un día amable») como «el de los ciudadanos». «La volvería a llevar ahora mismo», confesaba entre bromas explicando que «el esfuerzo» va más encaminado «a mantener el equilibro», pues el mástil supera los tres metros y de los 18 kilos, cinco corresponden a la cimera.
A las 12.15 horas las campanas de las iglesias próximas, como San Martín o Santa Catalina, anunciaban que la Senyera se dirigía a la Catedral. Como en años anteriores, el tramo próximo a la calle San Vicente fue uno de los más ruidosos por los gritos y protestas de los asistentes, especialmente del Grup de Acció Valencianista (GAV) que reclamaba la derogación de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL).
Hubo mayor presencia policial que otros años, lo que no evitó un incidente entre el GAV y los simpatizantes y miembros de Compromís (se vio a Joan Ribó y a Mónica Oltra), ya que los dos grupos quedaron frente a frente tras el paso de las autoridades, lo que provocó un cruce de insultos e injurias.
En la puerta de los Hierros de la Seo, el arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, aguardaba la llegada de la Senyera para iniciar el Te Deum en acción de gracias. Eran las 12.27 horas cuando, tras quedar situada la enseña en el lado del Evangelio del presbiterio, la orquesta del conservatorio Josep Climent de Oliva interpretaba conjuntamente con la coral catedralicia un texto en valenciano compuesto en 1994 .
Monseñor Cañizares, que realizó la bendición y su breve intervención en valenciano, transmitió su emoción por besar por primera vez la Senyera y mostró su disposición «a servir a esta porción de la viña del Señor que se me ha confiado».
Recordó que la Iglesia «está abierta a todos» y resaltó que las tradiciones valencianas «están íntimamente unidas a la fe y vida cristiana». Por ello, instó a «tots els valencians a que continueu cuidant i celebrant totes estes tradicions i festes». Con un «Que tingueu tots un bon dia» concluyó Cañizares su segundo acto oficial en la Seo tras su toma de posesión el pasado sábado.
Concluido el oficio religioso la Senyera abandonó la Catedral por la puerta de la Almoina para, a través de la calle Barchilla y la plaza de la Reina (ahora con mucho más público que a su llegada), pisar la calle de la Paz.
Pasaban unos minutos de la una del mediodía cuando el emblema valenciano llegaba a un repleto Parterre para el homenaje floral a la estatua ecuestre de Jaume I, tanto el de Lo Rat Penat como el de las autoridades asistentes.
LAS PROVINCIAS.
http://www.lasprovincias.es/valencia-ciudad/201410/10/valencia-arropa-senyera-vitores-20141010000254-v.html
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