La Reconquista terminó para la Corona de Aragón con la toma de la última fortaleza musulmana, el castillo de Biar, en 1245; desde entonces Jaime I se dedicó a consolidar el Reino de Valencia, reprimió algunas revueltas musulmanas, reafirmó la autonomía del reino y su personalidad al oponerse a las pretensiones hegemónicas de los aragoneses y, en definitiva, logró plenamente que cuajase su sueño valenciano. Murió en 1276, y si su recuerdo perdura en toda la Corona de Aragón y en toda España (sobre todo en Murcia, que por dos veces reconquistó en beneficio generosísimo de Castilla) es, sobre todo, en su Reino de Valencia, donde el Conquistador pervive como un héroe primordial y mitológico.
Lo Crit del Palleter
El palleter Vicente Domenech, patriota valenciá. Cuadro pintat per Joaquín Sorolla
lunes, 19 de mayo de 2014
La Reconquista del Reine de Valencia per Jaume I en el llibre de Ricardo de la Cierva: Misterios de la Historia.- Ed. Planeta.
Los conquistadores no encuentran seria dificultad en entenderse con los habitantes de Valencia, la mayor parte de los cuales se queda en la ciudad bajo el mando de los cristianos. Ellos hablaban el romance valenciano arabizado; los conquistadores hablaban casi todos el romance de Aragón. La población no aumentó más allá del cinco por ciento, y la mayoría de ese cinco por ciento no era catalana; mal pudieron crear esos exiguos contingentes de Cataluña una lengua valenciana porque se encontraron con ella. Allí estaba un niño de doce años, el futuro mártir misionero San Pedro Pascual, primer escritor en lengua valenciana que ningún conquistador le había enseñado; la aprendió en casa bajo el dominio musulmán, y en ella escribió la Biblia Parva, como instrumento de evangelización. Para librar a su nueva conquista de las intransigencias aragonesas, que concebían al nuevo reino como una prolongación del de Aragón, Jaime I afianza su concepción de reino autónomo para Valencia, al que va a dotar de fueros propios -els furs-, en los que descarta del gobierno a nobles y eclesiásticos, con lo que instituye una especie de clase dirigente de tipo burgués. «El reino de Valencia -concluye Ubieto- fue el producto de la voluntad de Jaime I, que lo creó para diferenciarlo del reino de Aragón y del condado de Barcelona. Surgió en la primavera de 1239» (op. cit., I, p. 232). Cuando se va consumando la conquista, Jaime I la fortalece con donaciones que se incluyen en el Llibre del Repartiment (1237-1252). No hay el más mínimo monopolio catalán en la repoblación, que se realiza por mezcla de aragoneses, catalanes, navarros, castellanos y extranjeros con claro predominio de aragoneses. Jaime I continúa la reconquista del reino; y en 1244 pacta en Almizra con su sobrino Alfonso X el Sabio de Castilla los límites finales. En 1261 ordena traducir los fueros al valenciano. Manda que en los juicios se utilizara el romance valenciano.
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